Mikkeller, el Walter White de la cerveza

Por Iván Victorio

Hay dos etapas en la producción de cerveza elaborada artesanalmente. El pasado, cuando los egipcios hicieron magia, transformando el cereal en cerveza –el mismo que diseminó el proceso de elaboración por todo el mundo, como si se tratara de una epidemia. Y el actual, donde la nueva camada de brewmasters han roto con los paradigmas impuestos por los productores (puristas) de cerveza del siglo XIX, quienes aseguraban que los estilos ya estaban definidos, negándole el reconocimiento a las experimentaciones cerveceras.

Uno de ellos, el Michael Jordan de la cerveza es Mikkeller, que fue fundada en el año 2006, en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, la cual se ha caracterizado por ser una productora nómada, o como también se le conoce, proceso “fantasma” y “gitano ethos”; es decir, la empresa –aunque ahora ya cuenta con una planta- no operaba en una fábrica de cerveza oficial, al contrario, producía y produce en colaboración con otros fabricantes de cerveza para recrear estilos o experimentar con los mismos.

Pero nada de esto ha sido fácil, todo comenzó cuando dos cerveceros caseros: Mikkel Borg Bjergsø, un profesor de secundaria, y el periodista Kristian Klarup Keller unieron talento para crear cervezas diferentes, aunque siempre inspirándose en las fábricas de cerveza estadounidenses que comenzaron a romper los paradigmas establecidos. Se trataba de romper las reglas.

Con el tiempo, el dúo de entusiastas y autodidactas cerveceros, Bjergsø y Keller, aprendieron el arte del malteado e iniciaron con ensayos para imitar tipos de cervezas existentes, compartiéndolas con sus amigos mediante catas ciegas. El resultado fue sorprendente, tanto que sin titubear comenzaron a elaborar sus propias recetas, arrasando con todos los concursos en los que participaba la marca Mikkeller, ya establecida como tal en el año 2006.

Con todo ello, a finales de 2006 sale al mercado la cerveza experimental tipo Stout bautizada con el nombre Beer Geek Breakfast, que obtuvo una gran fama entre los cerveceros de la nueva ola. Desde luego que ganó premios por todo el mundo, motivando a la marca a crear ocho cervezas diferentes, todas exitosas.

Pero como todo matrimonio que está en las nubes, pronto comenzaron los problemas. Por un lado Kristian quería mantenerse como un pequeño productor y producir cervezas de culto; al tiempo que Bjergsø deseaba expandir sus productos como un virus, justo cuando los focos de los escenarios mundiales volteaban hacia Dinamarca, pues ya existía una plataforma para que sus productos lograran tener distribución internacional. De esta manera Mikkeller comenzó a rentar plantas cerveceras para elaborar diversos estilos de cerveza, ya que a pesar que el público deseaba probar sus caldos de malta, cebada y lúpulo, Mikkeller no contaba con presupuesto para invertir en un equipo de producción.

El amorío entre estos dos cerveceros acabó en 2007, cuando Keller se separó de la compañía debido a que no estaba interesado en la producción masificada. En cambio, Bjergsø estaba ansioso por materializar su locura y fiebre por la malta, creando estilos tan dispares como los mismos paladares que hay alrededor del mundo.

DESTACADOS

  • Keller dejó de producir cerveza con el fin de dedicarse a su carrera como periodista , dejando Bjergsø para supervisar la cervecería.
  • Actualmente las cervezas de Mikkeller se venden en más de 40 países de todo el mundo, mientras que sólo el 10 por ciento de las cervezas de Mikkeller se venden en Dinamarca.
  • El estilo de elaboración de cerveza que hace Mikkeller es considerado como único, ya que muchos de sus cervezas son experimentales con nuevos sabores. Durante su historia, Mikkeller ha preparado más de 600 cervezas diferentes en una amplia variedad de estilos. Sólo en 2013 la fábrica de cerveza introdujo 124 estilos diferentes.

EN LA RED

www.mikeller.dk

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