SAN QUINTÍN: ITINERARIO OFF ROAD EN BAJA

Es la primera vez que piso tierras bajacalifornianas y no voy a conocer los sitios más populares, como Tijuana o Ensenada, no, voy a descubrir los encantos de San Quintín, el territorio más desconocido para los turistas promedio.

Texto, video y foto: Renata de Castro

Rola: Norteña del Sur, de los autores Bostich + Fussible (Tijuana)

El avión de Aeroméxico ha aterrizado en Tijuana. Las dos horas de retraso biológico debido al tiempo del Pacífico (son dos horas menos de diferencia con la Ciudad de México) me han puesto hambrienta, al igual que al grupo de expedicionarios con los que viajo.

Famélicos llegamos a un espacio gastronómico llamado Foodgarden (foodgarden.mx), ubicado en el Boulevard General Rodolfo Sánchez Taboada, famoso por ser un food court ubicado en un estacionamiento, con diversas opciones gastronómicas, que van desde los tacos de carne asada, hasta tacos gobernador, hamburguesas, caldos de cahuamanta, comida árabe, japonesa… incluso opciones veganas, aunque lo que me dejó contenta fueron las cervezas artesanales producidas aquí en Baja: Lupulosa y Border Psycho me ayudaron a digerir mis alimentos y también me noquearon para dormir en la camioneta que nos transportaría a la siguiente escala.

 

BACANAL EN RINCÓN DE GUADALUPE

Se trata de una de las vinícolas con los sarmientos más antiguos de Baja California. Desde 1947 produce vino, ya son tres generaciones y cada una ha logrado metas sorprendentes, como la elaboración de un Tempranillo bien logrado, producto de un sarmiento sembrado en 1953.

Allí, al pie de la bodega nos recibió el “hacedor de vino” (le caga que le digan enólogo) Julio Félix y su hija. Ellos ya habían montado un asador con cortes de carne, cebollas, pimientos, frijoles, tortillas de maíz y de harina.

Hacía hambre, pero también sed y Don Julio no dudó en servirnos un Sauvignon blanc mientras comentaba que además de vino, también producen conservas, arándanos y zarzamoras en este rancho. También tours guiados para conocer el proceso de producción y aprender a degustar vinos, para dejar de ser un ignorante, para dejar de beber Bacardí o esas cervecitas light que saben a agua carbonatada.

Allí, entre trago y trago el winemaker nos llevó a la bodega para probar sus caldos de uva directamente de la barrica, incluso me permitió sacar vino de los toneles barriles de madera. Algo que me hizo ruborizar, pues, para mi fue algo tan sexy como los mismos sueños de Dios Baco.

El tour por este día ha concluido. Nos aguardan dos horas de camino para llegar a San Quintín. Don Julio se despide con un apretón de manos y yo decido llevarme una botella de Tempranillo, un gran souvenir para recordar el Rincón de Guadalupe en alguna ocasión, ya en casita.

 

El ROSARIO, MAMÁ ESPINOZA Y MISIONES

Al siguiente día, después de un potente desayuno partimos a El Rosario, el pueblo más antiguo de Baja California, fundado el 2 de julio de 1774. Allí conocí los restos de la Misión de Nuestra Señora de Viñadaco, la primera misión asentada en la península por la orden religiosa de los dominicos, desde donde se exploró el norte del territorio para la evangelización.

Si bien solamente quedan las ruinas, el sitio emana una vibración mágica, de tranquilidad, perfecta para admirar el panorama e imaginar los sucesos que aquí se vivieron.

Pero bien dicen que de historia no vive el hombre y también señalan los oriundos, y los foodies, que aquí se encuentra un restaurante muy famoso, en donde las papilas gustativas salivan sin parar. Se trata de Mamá Espinoza, un comedor que data desde los años 30, también el favorito de los adictos a la adrenalina que gustan por recorrer estos territorios a bordo de camionetas 4×4 o motocicletas todo terreno y ni se diga de los asistentes de la Baja 1000, el evento off road más famoso de América latina.

En una mesa pronto llega Mamá Espinoza para ofrecerme el menú del día: burritos de pulpo, camarones empanizados, mero al mojo de ajo y una cerveza llamada Libertad, de estilo American Pale, pero que curiosamente es de León, Guanajuato.

Con la barriga llena nos despedimos de Mamá Espinoza, tomo las últimas fotos del lugar y descubro una pequeña colección de fósiles, provenientes de la zona, incluso hay un museo en donde el propietario es un coleccionista que roza en un mundo patológico al atesorar tantos fósiles.

 

ALUCINE EN LA LOBERA

Nuevamente a bordo de la camioneta avanzamos por la carretera durante 20 minutos, hasta llegar a una desviación con un señalamiento que conduce a un camino de terracería para llegar a La Lobera, una especie de cueva-playa de roca (similar a las Islas Marietas, en Nayarit), solo que en lugar de vacacionistas tomando el sol, son decenas de leones marinos (no son lobos marinos) descansando y coqueteándose entre si.

Allí Luis, nuestro camarada que estaba al volante de la camioneta de pasajeros afirmaba que el automóvil no podría pasar por ese camino sinuoso, pero afortunadamente nuestro anfitrión de San Quintín, Rafael Villavicencio, nos escoltaba con una pick up.

Todos subimos a la caja de dicha camioneta, se trató de un recorrido trepidante, que cruzaba paisajes desérticos, que parecían arrancados de una novela de ciencia ficción, hasta llegar a un paraje que ofrece una alucinante vista al mar. Su estética es sorprendente, son acantilados de dunas rocosas que se derriten en el mar. Como se comprueba con La Lobera, en donde el océano y la erosión ha esculpido una especie de cráter, el cuál es posible observar desde arriba para admirar los leones marinos, un escenario donde todos nos postramos con nuestras cámaras para inmortalizar este sitio.

 

OSTIONES Y VOLCANES, EXPLOSIÓN DE SABORES

Otra de las actividades que nos sorprendió fue la visita a una granja ostrícola llamada Nautilus, sitio en donde ejecutan el arte del cultivo para producir ostiones gourmet. Allí nos recibió Vicente Guerrero, el director de este espacio ubicado en los humedales de San Quintín.

Vicente nos explicó el proceso ostrícola y también nos invitó a degustar su producto en una sala diseñada especialmente para ello. En ese lugar comprobé que no había probado ostiones de ese calibre, tan exquisitos como nunca lo hubiera imaginado. Al estilo Rockefeller, naturales, con salsas y vinagretas, todos maridados con Barón Balché, vinos de Baja.

Después de la comilona nos preparamos para subir a la zona en volcánica, a la Chorera, desde donde pudimos observar el volcán Kenton y la zona de extracción de piedra morusa. Se trata de otro lugar de ficción, como si Julio Verne se hubiera inspirado en este sitio para crear sus mundos fantásticos.

 

BAHÍA FALSA Y EL MOLINO VIEJO

El Molino Viejo es una de los spots gastronómicos más famosos de San Quintín. Es un restaurante de destino, un atractivo turístico, histórico y gastronómico, ubicado en lo que se conoce como bahía falsa en el Valle de San Quintín.

Fue construido a finales del siglo XIX, cuando una compañía inglesa instaló un molino para el procesamiento de trigo. Con el paso del tiempo la estructura desapareció, dejando sólo los restos de lo que alguna vez fue una gran máquina (de ahí el nombre del lugar). Actualmente en este lugar se encuentra el restaurante que ofrece a los visitantes lo más representativo de la gastronomía bajacaliforniana. Sin embargo también aquí se llevan a cabo fiestas gastronómicas. Así lo comprobamos con una cena en donde invitaron al chef Miguel Ángel Guerrero, el creador del concepto BajaMed, que se caracteriza por combinar los ingredientes típicos de la cocina mexicana, como el chicharrón y el queso Cotija (por ejemplo), con los de las cocinas mediterráneas, como el aceite de olivo, y las asiáticas, como el limoncillo (hierba limón), aunado a un producto fresco, como los son los frutos del mar, del Pacífico.

Allí probamos los jitomates producidos en esta zona, almejas, ostiones, frutos rojos cosechados aquí mismo. Una comida que me dejó descubrir el sabor gourmet y auténtico de San Quintín.

OTRAS ACTIVIDADES

Hay una gran diversidad de actividades por hacer como: Kayak,  Wingsuf, moto acuática y las mas popular del lugar la pesca. Sin embargo una actividad muy recomendable es realizar una cabalgata, con el profesor Cenovio Gamboa, un vaquero que mantiene viva la tradición de las cabalgatas tradicionales.

DÓNDE COMER

Posada Don Diego es un gran espacio para degustar comida de la región, en donde su propietario Eduardo Richard es el creador del Beer Fest San Quintín, además que ejecuta una cocina muy honorable, dándole el respeto que se merece al ingrediente local. Recomendación: los ostiones al vapor de cerveza. Y obvio, pregunta por las cervezas independientes, te llevarás una gran sorpresa.

posadadondiego.com

VINÍCOLA MD

De regreso a la ciudad de Tijuana, sobre la carretera, antes de llegar a Ensenada se encuentra esta vinícola que ha captado la atención de los entusiastas del vino. Se ubica en el Ejido Uruapan, al pie del Valle de la Grulla. Ellos dan vida a estas etiquetas: Syrah, Cabernet Sauvignon, Divino Tinto, Entre Tintos, Acorde, Tempranillo, La Grulla y Flamingo.

Allí cuentan con salas de degustación, recorridos guiados, tours a caballo y una deliciosa comida que puede incluir lechón al ataúd.

mdvinos.com

DÓNDE DORMIR

Hotel Misión Santa María es un complejo de hospedaje ubicado a la orilla del mar. Se trata de un espacio confortable, alejado de todo, ideal para el romance o para huir de la realidad citadina. Se encuenbtra frente a una de las mejores playas para practicar windsurf.

www.hotelmisionsantamaria.com.mx/es/Santamaria.html

SOUVENIRS

Fresas, moras, blueberry, zarzamora, moras.

 

 

 

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