Sano Hussong, el bootlegger de Ensenada

Una gran mayoría de las grandes historias familiares tienen un pasado oscuro, uno donde intrépidos y temerarios personajes lograron aprovechar los tiempos salvajes del viejo oeste para mejorar su situación económica, lograr un patrimonio y dejar un legado. Esta es la historia de algunos miembros de la familia Hussong, reconocidos por la famosa Cantina Hussongs, un sitio emblemático del puerto de Ensenada.

Por: Dante Favela

Durante la década de los 20s y 30s, la península de Baja California era un lugar complicado. Las ciudades eran pequeñas, los servicios pocos. ¿Ley? La ley era la de un dios mercenario. El tráfico de bienes era complicado, debía ser obligadamente por vía marina o por largas travesías terrestres. Los pocos que se fueron asentado en la Baja, vivieron una vida muy al estilo viejo oeste norteamericano. Las leyes muchas de las veces se definían en cantinas, en la calle. La vida era dura, y solo los más hábiles sobrevivían.

Para Baja California, principalmente los municipios fronterizos de Tijuana, Mexicali y el puerto de Ensenada, la época de la Ley Seca (1920-1933) fue especialmente importante, pues se benefició al recibir norteamericanos en los casinos del Aguacaliente en Tijuana o el los túneles de la Chinesca en Mexicali. Otros tantos se dedicaron al lucrativo negocio del trasiego de licor a Estados Unidos.

Uno de los más reconocidos fue Percy Hussong. Alto, amable, elocuente y de mente astuta; encontró los recursos necesarios para movilizar vía marítima licores hasta San Diego. Quien cuenta la historia fue su mano derecha, Francisco Regalado, chofer y guardaespaldas del joven Hussong.

El primer barco para el contrabando de licor fue el “Juan B”, el cual navegaba desde Navolato con licor de los ingenios hasta las costas californianas. Le siguió el Sano Hussong con un barquito de 120 toneladas llamado el Umatilla.

Whiskey, cerveza, aguardiente, tequila. Lo que buscara el mercado sediento se traficaba. El propio Pancho Regalado, confiesa, continuó con otros socios en el contrabando de licor, como con Micke Cohen en la lancha rápida Huntress o con el capitán Miguel Nuza en el barco Lee, igualmente para la misma tarea.

Un buen día murió la Ley Seca y con ella la industria del contrabando. Los tiempos habían cambiado. Pronto “Tata” Lázaro Cárdenas entraría al poder y con él una nueva política que incluyó la clausura de casinos en Baja California. Y paralelamente queda de aquellos tiempos sólo la cantina Hussong, antigua y clásica para el puerto y su gente, que desde 1892 y con el permiso de ventas #002, ha continuado su lugar como abrevadero de humanos. Y ya sea que reconozcas al cóctel Margarita o ahora un conjunto norteño tocando el cover de The Wall de Pink Floyd, ese apellido es mucho más que ese cantón alegre, ese apellido es parte de las venas secretas que fundaron el ahora bello puerto de Ensenada.

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