ES TERRORISMO NO ACEPTAR EL PROBLEMA

Por: Pepe Treviño

La explosión a bordo de un ferry en Playa del Carmen fue provocada por un explosivo, aunque hasta el día de hoy no hay una postura formal por parte del gobierno Federal para resolver dudas, pero si muchos indicativos para saber que se trata de un problema derivado del lavado de dinero y corrupción.

“No sabíamos lo que exactamente estaba pasando, si había sido un accidente o un ataque terrorista”, “Yo corrí con mis hijos hacia la playa, estaba muy asustada, pero me aterraba más no saber qué sucedía” son algunos de las decenas de testimonios que se pudieron escuchar en programas de radio y televisión, obvio, de otros países, acerca de lo que había sucedido el pasado 21 de febrero cuando el ferry Caribe I de la empresa Barcos Caribe explotó, resultando 26 personas heridas, de nacionalidad mexicana, así como de otros países, confirmó la Fiscalía General del Estado (FGE).

Y todo comenzó el lunes 19 de febrero, cuando un extraño artefacto flotaba en el mar a 800 metros de las costas de Cozumel, en aguas frente a hoteles y resorts. Fue un hallazgo que había sido reportado al Sector Naval, quien lo recuperó para después confirmar que se trataba de un artefacto explosivo que incluía un mecanismo para detonarlo a control remoto.

El caso rebotó en la política nacional, cuando la semana pasada un grupo de buzos descubrieron dos explosivos más en la propela de dos barcos,  de la misma naviera, propiedad de los ex gobernadores de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo (hoy preso) y Félix González Canto (hoy senador de la república y en proceso de investigación). Sumado a que el ataque terrorista se lo adjudicó el cartel (desconocido como los billetes de tres pesos) “El Pumba y el Tata” mediante una manta, donde amenazan a la alcaldesa de Cozumel, Perla Tun Pech y donde detallan, entre otras cosas, lo siguiente: “El atentado de los barcos fuimos nosotros y aremos lo mismo en tu casa” (sic), un anuncio que fue retirado por elementos de seguridad pública municipal la madrugada del martes 27 de febrero para ser entregada a las autoridades Federales, quienes hasta hoy mantienen total hermetismo al respecto.

¿Pero qué es lo que realmente pasó o pasa en este destino que conforma parte de la Riviera Maya? Hasta el momento no hay una respuesta clara por parte de ninguna autoridad, con excepción de la Secretaría de Desarrollo Turístico, que publicó un comunicado relacionado con la explosión en el ferry, asegurando que a pesar de los hallazgos de algunos artefactos explosivos, palabras más palabras menos, el suceso no representa ningún riesgo para los visitantes. La respuesta es lamentable, pobre y sin fundamentos, que no convence ni a los mercados turísticos estadounidenses y canadienses. Esta “explosión”, como llanamente lo dicen las autoridades gubernamentales, trajo graves repercusiones para el destino turístico, sobre todo cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos prohibió que el personal su gobierno viajara en ferris turísticos entre Playa del Carmen y Cozumel. Y no es para menos, al no haber claridad en la información e investigaciones, los gobiernos de los países deben proteger a sus ciudadanos, no en vano han metido mano el FBI y la CIA en dicho caso.

AMENZADA LA INDUSTRIA DEL OCIO

La violenta explosión del transbordador que lesionó a los turistas estadounidenses es un ominoso recordatorio del estado, a menudo violento y peligroso, de la industria turística mexicana. Esto mientras el Ministerio de Turismo del Estado de Quintana Roo en México está emitiendo comunicados de prensa donde afirma que no hay “ningún riesgo” para los turistas cuando visitan Cozumel.

Jim Walker, abogado marítimo

BORGE, FÉLIX Y EL TERROR DESINFORMATIVO

Pero hay otras fuentes que afirman que el atentado va más allá de lo que todos suponemos. Algunos señalan que se trata de una amenaza a las autoridades que siguen investigando al ex – gobernador priísta del estado de Quintana Roo (hoy preso) Roberto Borge Angulo, que también es diputado federal, sobrino del ex – gobernador de Quintana Roo Miguel Borge Martín y primo de Kamel Nacif Borge, empresario consumidor de una red de pederastia que la periodista Lydia Cacho exhibió en su libro “Los Demonios del Edén” hace más de trece años. Incluso algunos empresarios y periodistas señalan que también puede ser factible que los atentados se deban a las investigaciones que el gobierno está ejecutando al otro ex gobernador Félix González Canto, que al igual que su colega hoy preso, ambos personajes son señalados por haber comprado tierras a precio de remate, a lavar dinero a través de esta naviera y a mantener presuntos acuerdos con cárteles del narcotráfico. Una cacería que comenzó a ejecutar el hoy gobernador Carlos Joaquín González, de sangre política PRD-PAN, quien obstaculizó la operación de los negocios de los personajes antes mencionados mediante una guerra política.

LA FLAMANTE INAUGURACIÓN DE BARCOS CARIBE

Borge, como jefe del Ejecutivo estatal –informó la Unidad del Vocero el mediodía del 16 de febrero de 2015– “agradeció el apoyo del presidente de México, Enrique Peña Nieto, (y) celebró el surgimiento de una nueva opción de transporte marítimo”.

Me da verguenza leer estos hechos desde esta perspectiva, pero  todo indica que dichos atentados han sido perpetrados para proyectar una imagen de ingobernabilidad, caos, inseguridad e incertidumbre turística, los cuatro jinetes del apocalipsis guiados por grupos de poder que desean victimizar a estos dos ex –gobernadores,  lastimando al país de una forma grotesca. Hechos fácticos que también ponen a la luz pública otros escándalos en las navieras, en donde los hijos de Martha Sahagún, esposa del ex presidente Vicente Fox, le han inyectado dinero a este tipo de empresas a través de otras personas. Sin duda se trata de un modelo de negocio que carece de leyes y provee de herramientas para el lavado de dinero a gran escala, cínicamente.

EL OBSTÁCULO: GOBIERNO FEDERAL

Hay tres órdenes de aprehensión en contra de Roberto González, pero se atraviesa el gobierno federal para no detenerlo.

Miguel Ángel Pech, Fiscal de Quintana Roo.

 

TWEETS CON MIEDO

La diputada federal Sara Latife Ruiz Chávez divulgó a las 13:30 horas un tuit en el que deslizó que se trató de un atentado y enseguida pidió “acabar con el odio”.

“…rechazo tajantemente cualquier acto de violencia que atente contra ciudadanos y turistas de nuestro País”, afirmó en su cuenta. Y remató: “#BASTADEODIO”.

Minutos más tarde, la exsecretaria estatal de Turismo borró el tuit y, en su lugar, posteó: “Lamento lo sucedido hace unos minutos en Playa Del Carmen a la embarcación de #BarcosCaribe. Mis deseos de pronta recuperación para los heridos y el esclarecimiento de los hechos”.

 

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