GLASGOW Y EL ADN MUSICAL

La ciudad de Glasgow fue nombrada centro mundial de la música por la UNESCO en el año 2008. Y aunque muchos de los melómanos puristas afirmen que hay mejores metrópolis, ésta, la segunda ciudad más grande de Escocia se lo ha ganado a pulso.

Texto y fotos: Pepe Treviño

Sólo hay que reconocer que en este destino la música clásica permeó hasta los huesos de sus habitantes desde 1841, cuando Benjamin Disraeli, Charles Dickens y William Gladstone tuvieron algunas presentaciones. Así, St Andrews Halls abrió sus puertas en 1877 y fue el hogar de la música clásica de Escocia durante casi un siglo. De esta manera, a lo largo del siglo XX, Glasgow fue visitado regularmente por grandes estrellas de la ópera como Patti y Tetrazzini.

Pero todo tuvo una vuelta de tuerca cuando el salón de baile Barrowland abrió sus puertas en el año de 1934, gracias a la idea de Margaret McIver, una mujer que decidió crear un dancehall en un antiguo mercado que había sido clausurado, con la intención de organizar un baile en la víspera de Navidad. Al pasar los años este sitio se fue transformando en un clásico para los músicos de la época: Dizzie Gillespie, Joe Loss, Henry Hall y Ray Fox tocaron en bailes populares, hasta la década de los 60, después de la muerte de su dueña, así como de un incendio que obligó a que sus nuevos propietarios reconstruyeran la sala de conciertos, transformando el Barrowland en todo un icono de Glasgow; era el centro de espectáculos musicales (específicamente de rock)  más importante de Gran Bretaña, a la cual asistía el público más exigente de la época, forjando así a grandes músicos, hasta la fecha.

Actualmente Barrowland sigue de pie. Es el mejor sitio para vivir una experiencia totalmente Glasgow, cimentada a partir de los años 80, cuando grandes bandas de rock como The Clash, Ramones, Siouxie & the Banshees, Madness, Depeche Mode, Echo and the Bunnymen, pusieron a Glasgow en órbita.

Pero tampoco hay que olvidar al famoso y extinto Apollo, sitio que también mimó a los melómanos aburridos de la música tradicional y clásica durante los años 60 a través de conciertos durante las décadas de los 70 y 80, incluso Apolo fue considerada como la mejor sala de conciertos de rock en la historia del Reino Unido por el periódico Daily Record & Sunday Mail.

Aquí se presentaron estrellas como Jimi Hendrix, Rolling Stones, Led Zeppelin, Queen, Simple Minds, Stiff Little Fingers, Jackson Five, Diana Ross, The Osmonds, Chuck Berry, The Clash, Meat Loaf, Status Quo. Incluso AC/DC grabó su primer álbum en vivo If You Want Blood el 30 de abril 1978; también ABBA celebró la última noche de su gira por Reino Unido en noviembre de 1979.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas. A pesar del éxito del Apollo, el edificio estaba en mal estado y su estructura se fue deteriorando gradualmente; se llevaron a cabo reparaciones de mantenimiento, hubo inversionistas interesados y se intentó hasta lo imposible por mantenerlo hasta que el lugar finalmente cerró sus puertas el 16 de junio 1985, con la presentación de la banda The Style Council.

TOURS SONORO-PEATONALES

Desde entonces, la ciudad ha regenerado su tejido musical, actualmente hay una gran cantidad de sitios para escuchar bandas y proyectos solistas de todo tipo: electrónica, rock y experimental. Incluso hay tours guiados, como los que ofrece Walking Heads, a través de plataformas digitales, ambientadas a detalle, como si se tratara de una banda sonora inspirada en música local. El responsable de esto es el escocés Jim Gellatly, locutor de radio y organizador de festivales. De esta manera, el visitante puede sostener una entrevista con un integrante de la banda de post-rock Mogwai, así como con DJ´s que programan música en la BBC para saber más acerca de conciertos históricos, pequeños clubes que dieron de qué hablar y demás sitios en donde se reúnen bandas como Franz Ferdinand, escondites en donde se llevan acabo raves y las salas de conciertos frecuentadas después de los partidos de futbol.

Claro que el tour comprende una visita a Barrowland, así como a los círculos de música más actuales, como King Tut’s, Nice ‘N’ Sleazy; también a los clubes mainstream Stereo y Mono, sin perder la oportunidad de hacer una inmersión a Sub Club, Arches, sitios en donde se gesta la música subterránea. Sí, se trata de un maratón musical con más de doce kilómetros de distancia, pero es un tour que vale la pena experimentar, ya sea en un solo recorrido o trazando cuatro rutas, cada una con una duración de poco más de una hora.

Más info y datos para descargar la App Walking Heads: walkingheads.net/

 

 

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