ESTÁ MUY HEAVY TOMAR VINOS METALEROS

Soy fanático del heavy metal, también soy un entusiasta de la cerveza, el vino, el tepache, el sotol y lo que atolondre. Pero un día, mientras estaba en una cervecería probando una porquería de cerveza brandeada por Iron Maiden, me interesé en probar la mayor cantidad de bebidas alcohólicas “producidas” por bandas de rock y comencé comprar cuanto vino era realizado por bandas de metal, quería que mi paladar chicharronero los evaluara hasta que la lengua sangrara, tal como lo hace el sangriento Gene Simmons.

Así que aquí les dejo esta entrega, enfocada en productos presentados por bandas de metal que “hacen” vino, con la intención de resolver mi pregunta existencial ¿por qué chingados los músicos consagrados hacen vino? Acaso ¿quieren apestar a leyendas?

Por Pepe Treviño

 

KREATOR, ITALIA Y VEGANISMO

Los gigantes de thrash alemán de los 80 han dejado de beber cerveza o whisky barato. Quizá se deba a que durante años abusaron de bebidas chatarras. También a que, en algún momento, debían de sentar cabeza para disfrutar de sus longevos éxitos, como lo es el álbum “Extreme agression” (1989).

Pero no es casualidad que el responsable para que Kreator se metiera en el delicado mundo de los vinos fuera Mille (Milan Petrozza), el líder de la banda, quien atinadamente decidiera ofrecerle al paladar de los thrasheros una opción más para que sus añejos fans ahora puedan embrutecerse mediante un un vino brandeado con el logo de la banda.

A diferencia de los demás “hacedores de vino”, Kreator tiene un poco más de credibilidad y compromiso por hacer un caldo de uva decente, quizá se debe a que Mille, que vive un estilo de vida vegano, decidió llenar ese vacío existencial –no comer carne- al seleccionar sus primeros dos vinos, exclusivos y fieles a sus raíces italianas, pues estos son elaborados en tierras sicilianas, como se comprueba con la botella “Black Sunrise”, un Nero d’Avola, tan pedante como el éxito de la banda; así como el blanco bautizado con el nombre Kreator Demon Prince.

Maridaje: Una copa de Black Sunrise con la rola “Satan is Real”. Porque este vino si es auténtico y no una farsa.

Precio: 300 pesos.

 

ROLLING STONES Y SUS VINOS GRINGOS

El logo de la lengua de los Rolling Stones actualmente es una de las marcas más reconocidas. Así como el logo de Disney representa los sueños infantiles, o la figura del conejo Playboy a los deseos sexuales del macho Alfa, (no hablo de Apple porque eso es muy ñoño), este logotipo del rock solo podía ser representado por esta banda, que conjuga los placeres terrenales con el odio y el sexo con los sueños. Todo un tema generacional.

Así, sin miedo, como si la música les asegurara el éxito en el mundo de los vinos, la banda de rock más escandalosa y, junto con “The Who”, la más áspera y dura del mundo, hace tiempo que ingresó a las cavas de los rockeros entusiastas de los caldos de uva a través de una serie de botellas de leyenda.

Mick Jagger, Keith Richards y Charlie Watts son nombres que nos remiten al estruendo del trueno, son una especie de libros y manuales de placeres vivientes que, hasta hoy, siguen contando la historia del fin del mundo.

Y para recordar a estos dioses vivientes nada podría ser mejor que a través del propio vino de la banda, el Rolling Stones Forty Licks, un Merlot 2012 cien por ciento de California. Sin embargo, al contrario de lo que sucede con la banda, este vino no evoluciona con el tiempo, es para beberse en el momento, sin esperar nada espectacular, como si se fuera a morir en el momento.

Maridaje: el vino Merlot va bien con “Exile On Main Street”, de 1972, quizás uno de los mejores álbumes de los Stones. Fue creado en la villa de Keith Richard, en el sur de Francia, donde los Stones se habían refugiado para huir de sus contribuciones hacendarias.

Precio: $500 pesos.

 

AC DC Y SUS VINOS DE MEDIO PELO

La música de la banda AC/DC puede incitar a muchas cosas, pero entre todo apunta a pegarle a la bebida y al juego. Por eso no puede extrañar que la banda australiana haya lanzado una colección de bebidas (cerveza, whisky y ¡tequila!) con su marca.

 

Pero como esta vez hablamos de vinos nos vamos a enfocar en su caldo de uva, que ha sido producido en la ciudad australiana de Griffith, en Warburn Estate. Se trata de uvas Shiraz para producir la etiqueta AC / DC Back in Black, que se caracteriza por sus notas intensas y afrutadas de ciruelas y grosellas negras. En su oferta también incluyeron un vino blanco llamado Hells Bells Sauvignon Blanc y el Thunderstruck Chardonnay de añada 2011.

La verdad es que los vinos son nada espectaculares. Tampoco quiere decir que sean tan malos como para morir en el intento, como le sucedió al ex vocalista Bon Scott, que falleció por intoxicación etílica un 19 de febrero de 1980.

Maridaje: una copa de Black Shiraz con la rola “Who made who” para cuestionar a la banda acerca de ¿A quién y por qué se le ocurrió hacer vino con el branding del grupo?

Precio: 380 pesos.

 

KISS NO SE ANDA CON PAYASADAS

¡Levanten sus copas! Brindemos por Kiss, la banda que sí se ha metido hasta la tierra para producir libaciones placenteras con el tema enológico.

Los vinos están disponibles en enotecas especializadas, y si bien Kiss a menudo ha sido difamado por sus amplias y a veces erróneas estrategias de marketing, ésta es, sin duda, un esfuerzo de marca que debería deleitar a la mayoría de sus fanáticos y a los que ya no confunden un vino de caja con un buen tinto. Porque yo, aunque no soy fan de hueso colorado de esta banda, debo reconocer que sus productos están bien logrados, esto gracias a Paul Stanley.

Y es que la estrella que lucía el ojo derecho de Paul era un augurio, porque desde la gira que realizó por Australia, Paul tuvo buen ojo para elegir a Andrew Roper, enólogo, quien ha logrado transmitir la esencia de los vinos producidos en el Valle de Barossa. Así podemos suponer que los primeros vinos que probaron los integrantes de Kiss –conscientes y con interés- fueron de la bodega Kaesler Family.

Con el tiempo, Paul Stanley se ha convertido en un experto en vinos, trabaja directamente con el enólogo seleccionando las uvas y las mezclas. Incluso los estadounidenses han disfrutado una edición de colección llamada The Kiss Army Collectible Wine Set, compuesta por dos etiquetas, Kiss Army que está pintada a mano, y Dress Kill, una etiqueta conmemorativa. Esta edición se presenta en una caja de madera con el logo de Kiss.

Maridaje: Yo probé la patona magnum Kiss Army de 1.5 litros. Un Cabernet Sauvignon y podría decir que va bien con la rola “You wanted the best”, porque de eso va este vino cuando gastas dinero: “tú querías lo mejor”.

Precio: 1,200 pesos.

 

MOTORHEAD HACE ¿VINO ROSADO?

A raíz del éxito que tuvo Motörhead con espirituosas como el vodka o el whisky, a alguien del equipo de marketing se le ocurrió subirse a la ola de vinos rockeros para que esta banda de heavy metal británica tuviera su vinito.

Y sin pena ni gloria sacaron un tinto de uva Shiraz de origen australiano, elaborado por la bodega Hunter Valley, ubicada al sureste de Australia, donde la marca –ojo, no la banda- decidieron poner en órbita un Shiraz Rosé con 12º de alcohol. Si, como lo oyeron, la banda más “machina” tiene su vino rosado para “aquellxs” que gustan de sabores… ¿rosados?

En fin, aunque esto sea una contradicción, no podemos dejar de señalar que, con este vino, Ian Fraser (Lemmy) Kilmister seguro se esta retorciendo en su tumba, aunque casi estoy seguro que Lemmy no probó este rosé, pues recordemos que el creador de Orgasmatron se lavaba los dientes con su destilado favorito, el poderoso whiskey Jack Daniel´s, un producto muy diferente a lo que se puede encontrar en este vino que se caracteriza por tener un aroma a moras y ciruelas, muy femme, sin duda un producto que no hace match con el nombre de esta legendaria banda, donde, seguraban sus integrantes, gustaban porque en sus conciertos lloviera sangre y la gente escupiera dientes.

Maridaje: va perfecto con la rola/cover “Game”, porque eso es este vino, un juego.

Precio: 380 pesos.

 

SLAYER PARA ASESINAR A LOS PURISTAS

Tom Araya, Kerry King, Jeff Hanneman y Dave Lombardo son los cuatro jinetes del apocalipsis que conforman o conformaron una de las bandas de metal más influyentes del mundo.

Slayer, que alcanzó la fama gracias a la edición de “Reign in Blood”, el tercer álbum  calificado como «el más heavy​ de todos los tiempos» según la revista Kerrang, decidió inmiscuirse al fantástico mundo de la enología al sacar su propio vino, bautizado con el álbum antes mencionado ¡Reign in Blood!

Concretamente se trata de un Cabernet Sauvignon elaborado con uvas cosechadas en su natal y soleada California, rindiéndole tributo al terruño que los vio nacer como artistas hace más de 30 años, demostrando que Slayer, aunque son totalmente salvajes y parecen estar enojados con el mundo, han bajado su nivel de odio mediante este buen Cabernet Sauvignon, de color rojo sangre y que en paladar denota especias y sutiles toques de vainilla, lo que sugiere que ha pasado por barrica.

El vino Slayer sí es tan intransigente y potente como la banda. Después de envejecer en barrica al estilo “Seasons in the Abyss”, este Cabernet demuestra tener una actitud “Divine Intervention”.

Maridaje: La rola “War ensamble” va bien con este tinto, al igual que la pieza, el vino irá evolucionando conforme se va disfrutando, similar a cuando los riffs se potencian con el doble bombo de la batería.

Precio: 600 pesos e incluye su sarcófago como empaque.

 

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