BORRACHO SOLITARIO: DUX DE VENECIA

Está cantina ya cumple casi 100 años de saciar la sed de parroquianos. El Dux de Venecia es un templo para los bohemios que viven o frecuentan Azcapotzalco, para los que aún desean mantener viva la cultura de barrio antes que un Starbucks o un Oxxo acabé con la tradición.

Por Pepe Treviño

El Dux de Venecia se encuentra en la arteria Azcapotzalco, muy cerca de la plaza Hidalgo y es el santuario para los bohemios que buscan o desean escuchar alguna historia que aquí dejaron sus antiguos visitantes, cómo boxeadores, cronistas, borrachos funcionales y uno que otro turista extraviado.

La historia de este fantástico lugar es igual a todos las vetustos bebederos de alcohol de principios del siglo XIX, pues está también fue abierta por españoles, asturianos, que comenzó como una tienda de abarrotes, ultramarinos y embutidos, hasta que poco a poco comenzaron a vender sidra, cerveza, vino y pulque, allá por 1910.

Hoy el Dux de Venecia sigue manteniendo el mismo entusiasmo que hace casi 100 años. Es dirigido por el nieto del primer propietario y es un personaje enamorado de este legendario barrio. Por ello la cantina luce como si se hubiera detenido el tiempo, incluso manteniendo una serie de viejas fotografías tomadas aquí mismo, una decoración que permite saber que no se trata de una cantina cualquiera.

CALIFICACIÓN: 9 de 10 caballitos

¿POR QUÉ?: Es una cantina histórica, lejos de los sitios clásicos y del mundo hipster que busca sitios “con onda”, ésta es una cantina para el bebedor serio.

El servicio es bueno y el ambiente te hace sentir como si ya conocieras a todos los parroquianos.

TRAGO RECOMENDADO: el “Limón” es la bebida de la casa, es elaborado con hierbabuena, limón, vodka y jarabe de goma. Un chingadazo a la cabeza que te ayudará a entender mejor la historia del Dux.

BOTANA-COMIDA: Cada día tienen un platillo diferente, pero los jueves tienen un plato que no encontrarás en otra cantina. Son los caracoles en mole. Una recta de la casa que atrae a hordas de turistas, tragones y bebedores compulsivos.

PRECIO: Normal, lo que se gasta en una cantina promedio, solo que aquí tienes buen ambiente, historia y comida singular.

 

 

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