JARDINES DEL ARTE: NATURALEZA INTERVENIDA

Los fanáticos al mundo de la jardinería saben que esta actividad –de diseñar jardines- es considerada como una expresión estética de la belleza a través del arte y la naturaleza.

Por Iván Victorio / Fotos: CoolTrip México

Así lo han dejado ver civilizaciones de distintas épocas. Las primeras evidencias de jardines ornamentales se encuentran en las pinturas de las tumbas egipcias del año 1500 a. C., donde se aprecian estanques adornados con flores y plantas de diversos colores.

Como si se tratara de un despliegue de gusto y estilo de la vida civilizada, la jardinería ha demostrado ser toda una filosofía individual o cultural y, en ocasiones, una demostración de estatus u orgullo nacional; incluso, como lo señalan historiadores, se han creado leyendas en torno al tema, como en Persia, donde Darío I el Grande poseyó un “jardín paradisíaco” y los jardines colgantes de Babilonia, que Nabucodonosor II ordenó construir y que fueron conocidos como una de las siete maravillas del mundo.

Con los años, la influencia por diseñar jardines se extendió por todo el viejo continente bajo diversos conceptos. En algunos casos, como en Grecia, desde el año 350 d.C. los jardines funcionaban más como espacios religiosos que de esparcimiento. De igual forma lo hicieron los árabes en la Alhambra, España, llevando el concepto islámico del jardín como una representación terrenal del paraíso que el Corán promete a sus fieles.

La conceptualización de los jardines con una función estética inició en el siglo XIII, durante el Renacimiento, cuando el estilo italiano se caracterizó por incluir flores y arbustos para embellecer cualquier espacio peatonal; así lo comprobamos en la Alameda de Hércules de Sevilla, construida en el siglo XVI por mandato de la Corona Española.

Actualmente los jardines paisajistas parecen retomar la perspectiva propuesta por los ingleses en el siglo XVIII, quienes influenciados por el Romanticismo fusionaron formas naturales y artificiales con pequeños conjuntos boscosos, proyectando una estética anárquica, pero al mismo tiempo fantástica, para prueba los siguientes ejemplos.

ANTONIO GAUDÍ

A partir del siglo XIX diversos artistas plásticos se involucraron con el mundo de la jardinería, como el arquitecto español Antonio Gaudí, que bajo el modernismo aplicó la técnica de la mosaicultura para recrear plantas y árboles imaginarios en el parque Güell, en la ciudad de Barcelona, que ha sido incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Algunos expertos señalan que este trabajo artístico, creado entre 1926 y 1948, fue el lienzo de ensayo para que Gaudí ejecutara su obra monumental de estilo organicista –hasta ahora inconclusa- La Sagrada Familia.

 

JARDÍN SURREALISTA EN MÉXICO

La corriente surrealista también se interesó en intervenir espacios naturales para ejecutar obras de gran formato, tal es el caso Las Pozas, un conjunto artístico arquitectónico y escultórico creado de 1960 a 1970 por el excéntrico personaje inglés Edward James.

Sir Edward James, quien fue un millonario, poeta, escultor y mecenas ligado al movimiento surrealista, decidió construir un jardín de 40 hectáreas, donde edificó 36 estructuras sin sentido pero de gran estética en Xilitla, un poblado ubicado en la selva de la Huasteca Potosina.

 

 

 

PAISAJES DE LA POST GUERRA

los jardines perdidos de Heligan, ubicados cerca de Mevagissey en Cornualles, es uno de los jardines botánicos más populares del Reino Unido. Creado por orden de la familia Tremayne a fines del siglo xix para complementar la belleza de la finca Heligan, este sitio sufrió una serie de modificaciones después de la Primera Guerra Mundial, cuando murieron 16 de los 22 jardineros que trabajaban en el.

Actualmente Heligan ha sido restaurado, alberga impresionantes árboles centenares, un jardín italiano y un área selvática plena de helechos arborescentes de aire subtropical denominada “The Jungle”, en donde se pueden admirar dos grandes esculturas que intervienen con el paisaje, conocidas como la doncella de fango y la Cabeza de Gigante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *